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*Selección de Doan Ortiz Zamora
LA MIERDA
IMAGINADA
La
esperanza es mierda a colores
No hay hojas ni
otoño
Lluvia de
mierda, sol de mierda
¿Y si dejara de
llover,
y si hubiera un
árbol donde guarecerse?
Entonces, estar
bien es pura mierda
Imagínate: un
mundo sin espinas
Prefiero danzar
sobre las brasas
EL REZO DE LAS
OVEJAS
Morir atado a un
rezo,
uno mismo,
acostado
con una venda
cubriendo los ojos,
apuñalado por el
propio hermano
que nos vio
verlo nacer
sin parpadear ni
siquiera al solo hecho de morir
ajeno al dolor
de puñales de espanto,
de balas
injustas sembradas
como
frustraciones de fracasos,
sembradas por
los que diariamente mueren
guardando sus
dolores
como escritos
olvidados en cajones,
olvidados en
acequias de horror,
morir techando
lo plano,
destripando a
los libres de pecado y encadenados en la iglesia,
devastando
ángeles violados por el arte,
el pobre arte de
jerarquización desfavorable para sí mismo
en cuanto a la
belleza;
ángeles
heterosexuales, bisexuales, trans, cis y todos los prefijos combinables
a las
aberraciones de estos bichos alados y albos
que crecieron
entre sadismo claroscuro y pureza
que deslumbraba
párrocos gays, monjas lésbicas
reptándome la
baba que asciende desde coágulos, humores
y otras
atrocidades putrefactas
con las que
lubrican
con sus tacones
negros, a mi siniestra, en alguna otra noche de espanto,
mientras vuelvo
y recuerdo esto
y clavo mis uñas
para no sucumbir a un pozo repleto de excremento
y ni la tarde ni
los francos recuerdos anudados que nos hagan crecer
mutilen
encontrones de locura
Un alma máter
Un hombre viejo
rondando
Morir como quien
ve crecer
Una
flor amarilla
en azoteas de
muerte
LA LUZ DE
ZARATUSTRA
No hay una voz
que prosiga tus
actos
ni tu voz
sólo gruñidos de
ignorancia
tratando de
opacar alguna chispa de luz
que tanta falta
hace en estos días brutales
en una tierra
bajo tus zapatos
Que
te sigue encadenada y muda
encadenada
y muda
un grillete
desde el nacimiento
bestia potrosa
hasta el fin
con las orejas
marchitas
tu única
felicidad
tu dolor
preferido, masoquista
o tu diario
dolor de trabajo y días
y autobuses y
monedas
en una escala
polvorienta de metales
de puentes
levadizos, autopistas
puentes que no
retienen ni la lluvia precisa
para que
agazapado corras con los guebos al aire
como hubieras
podido seguir
una pequeña luz
en una cueva
luego a los 33
años descendido
a atormentarlos
a todos
a mutilarlos con
palabras
que son luz
la única luz que
apaga las velas de tus ojos
3.2
Tu rostro negro,
el contorno azul
rodeando tu rostro,
tus tetas de
perra abandonada,
tu poto en la
penumbra
en las calles
vacías enredadas
atravesando un
mundo sembrado de rosas que estallan,
solamente de
noche:
tus ancas de
adolescente calata, dando vueltas, en celo,
pensativa en un
sofá largo,
felina trotando
arriba de largos insomnios bajo techos de zinc o de cartón,
agazapada en
insomnes arrechos urbanos;
tus pequeños
ojos reptiles oscuros
Te querré con o
sin dientes
(mejor lo
segundo, suave fellatio, mejor lo segundo),
así sea
estallando bajo una explosión terrorista
Te querría
apuñalada, violada por miles de soldados,
aun así te
mordería y tragaría,
aun encontrando
a tu corazón extirpado en un balde vacío
Ni mirándome, ni
destruyéndome,
no me podrás
hacer creer que vives,
ni apenas hablándome
de manera ocasional
como hablan los
ojos en medio de la noche,
con el único
silencio que callan las rosas guardadas,
con el aqueo
silencio
transmitido de
los ojos a los millones de ojos
cagándose de
frío arriba
Barrer tus
restos con palas en una calle vacía,
barrer el único
espíritu que me parte al verte,
barrer tu
sombra, tu cara disfuncional viviendo apenas,
mejor patearla,
patearte la pena de muerta,
patearte en tu
muerta, en tu dicha,
doblada y
oscura, risa ensangrentada,
patearte imposible,
imposible estar
solo en una calle que no acaba
Jack
Farfán Cedrón (Piura, 1973). Ha publicado "Pasajero irreal" (2005), "Gravitación del amor"
(2010), "El Cristo enamorado" (2011) y "Las consecuencias del
infierno" (2013), entre otros títulos. Modera los blogs ‘El Águila de Zaratustra’ &
‘Exquioc’. Además, es editor de la revista digital "Kcreatinn". Sus textos
han aparecido en "Periódico de poesía" (UNAM, México);
"Letralia" (Venezuela); "Revista de Letras"; "La
comuna de los desheredados"; "La comunidad inconfesable"
(España); "Los poetas del 5" (Chile); "El Hablador" (Perú);
"Destiempos" (México); "Letras hispanas" y
"Síncope" (México).
Etiquetas: Doan Ortiz Zamora, Jack Farfán, Pasajero irreal
Autores:
Alfredo Alcalde Huamán
Doan Ortiz Zamora
Juvenal Vilela Velázquez
Alfredo Alcalde Huamán
Doan Ortiz Zamora
Juvenal Vilela Velázquez
Depósito legal:
Biblioteca Nacional del Perú N° 2015-07129
Biblioteca Nacional del Perú N° 2015-07129
Edición: 1ra, mayo de
2015.
Páginas: 28
Sobre el blanco cielo de la poesía de papel, tres poetas suben sin paracaídas. Uno busca el vuelo poético del amor mientras escucha un blues. El segundo es un poeta atmosférico con muchas horas de vuelo en aviones de papel, i el tercero pilota varios registros de sueños i versos. Nadie lleva paracaídas. Para ellos escribir es ascender hasta el cielo blanco que es el poema.
Sobre el blanco cielo de la poesía de papel, tres poetas suben sin paracaídas. Uno busca el vuelo poético del amor mientras escucha un blues. El segundo es un poeta atmosférico con muchas horas de vuelo en aviones de papel, i el tercero pilota varios registros de sueños i versos. Nadie lleva paracaídas. Para ellos escribir es ascender hasta el cielo blanco que es el poema.
Los tres suben sin
paracaídas, sin saber —o sabiendo tal vez— que cien años antes, después de la
1ra. Guerra Mundial, unos pilotos estadounidenses realizaron en pleno vuelo una
serie de proezas funambulísticas, al caminar sobre las alas o hacer temerarias
acrobacias i demostraciones de equilibrio con sus biplanos. Les llamaban los
barnstormers, pero hubo quienes sintieron en ellos la precisión del suicida.
Como las de estos pilotos, las acrobacias de estos tres cajamarquinos son
arriesgadas.
Arriesgado oficio es el
volar sin paracaídas. Al primero de ellos, Doan, los paracaídas le recuerdan a
Marilyn Monroe en el estudio del pintor Humareda «donde los sueños son devastados por la prudencia», pero Doan también
quiere plasmar sobre este blanco lienzo unas imágenes similares «al viento, a la nada» que le reten a buscar
la perfección del vuelo poético, a buscar el rostro del amor con «espíritu de ave». Por eso invoca su
nombre: Poesía.
Para alguien que sueña,
como Juvenal, con que sus aviones de papel aterrizan «forzosamente / En los
patios y azoteas»,
la construcción de imágenes surrealistas es la manera de llenar las ausencias,
de pintar la soledad con su «traje
de lluvia»
para verla siempre. Sabe Juvenal que después del vuelo ha de volver, sin
paracaídas, a sus viejos oficios «A ser gasfitero de casas de papel» para encontrarla i
amarla.
Acercarse al fuego
poético tiene sus riesgos. Eso lo sabe bien Alfredo, el tercero, para quien
volar es introducirse en la nube prodigiosa de Borges o imaginar la caída de
Ícaro con sus alas derretidas. Alimentar el fuego prometido avivará el amor
distante que dejó «en
el otro lado de la calle». En pleno vuelo, la voz del corazón le impele
a revelar una de sus acrobacias «Para que sepas que no me olvido de ti / te escribo
dos noches por hora».
Muchas formas adoptan el
lienzo poético i sus pinceles de fuego, i es arriesgado subir a la poesía sin
la revelación de la luz poética, pero estos tres poetas no tienen miedo de
volar.
Barcelona, mayo de
2015.
VALLEJO condensa una serie de factores intactos y aún no profanados en la actualidad.
Hablar de Vallejo hoy, congrega a rendir culto a uno de los más celebres poetas
que existió en el mundo. En determinadas etapas de la obra de Vallejo, se
aprecia el hombre comprometido, en primera instancia con su origen y familia,
luego la preocupación del yo existencial, y
posteriormente llega a crear en tercera persona la constante inquietud sobre la
humanidad. En diferentes procesos encontramos la tendencia de ya no pertenecer
a un país, sino al mundo; difícil suceso que cada artista debería cumplir y
nuestro querido César Abraham Vallejo Mendoza lo ha logrado a medida de sus
versos siguen el sendero de la universalidad y eternidad (dignos elementos de
su naturaleza).
César Vallejo, en su obra, identifica el individuo
y sujeto como esencia de un nómade invisible, volviendo al primer
momento en que estuvo, pero en un lugar diferente. Extrae una secuencia
perfecta de sucesos, ligados premonitoriamente de abismos y volcanes arcaicos,
teniendo en cuenta que cada verso es anterior y la vez posterior al otro.
Vallejo ha demostrado ser un poeta de acto y no un poeta en
potencia, sumergiendo al lector no a un discurso poetológico o interpretativo,
sino instrumental, definiendo su diversidad poética con condiciones de
producción polisémica. Atribuyendo su línea poética a compases armónicos de
extraña fragancia, balanceándose en una comunicación objetiva debido a su
propia singularidad. Vallejo exige una profundidad abismal para el
entendimiento de su técnica y pensamiento, se debaten finos roces lingüísticos
que desintegran el verso y prosa tradicional. El arquetipo logocéntrico y la
emotividad opaca de Vallejo, llega a remplazar siglos de incertidumbre poética
y enlaces de diferente dimensión. Los Heraldos Negros generan
una revolución poética, moldeando signos como la energía y la condensación de
la invención poética, desarrollando la eliminación de toda palabra de
existencia accesoria, con el nacimiento de la expresión pura encontrada en los
verbos y en los sustantivos. En relación a los mitos correlativos de la palabra
exacta, Vallejo pregona una economía de la palabra, logrando una morfosintaxis
penetrante. La inmensa infinidad de la lengua natural, no extrae precisiones
efímeras, al contrario sustituye códigos de solidez inventiva con la finalidad
de prolongar una ligera perfección emergida por la causa total de los efectos
de sus textos literarios.
Vallejo delimita sus fronteras con furtivas
expresiones coherentes y llenas de riesgos al inequívoco, revelando propiedades
desconocidas del absoluto imposible e inexpresable. En Europa, César Vallejo
desarrolla el trabajo periodístico, logrando aportar un material de
considerable importancia para la crónica, aun no explorada de manera compleja
por sus críticos. Los textos narrativos del autor de Fabla Salvaje,
argumentan una densa línea de exploración, donde la etapa evolutiva marca un
rigor de estricta veneración en su prosa. El inicio de la narrativa vallejiana
experimenta esencialmente rastros de literatura oculta que han sido
encontrados, gracias a una intensa búsqueda artística. En Tungsteno y
en el famoso Paco Yunque, encontramos una preocupación directamente
vinculada a los años que Vallejo dedicó al estudio del marxismo en Europa y la
escritura de estos do textos roza muy de cerca el tiempo en que escribió sus
reportajes dedicados a la Unión Soviética: Rusia en 1931 y Rusia
ante el II Plan Quinquenal. Queda así reflejada la ruta de un cambio de
motivaciones que tuvo resultados muy concretos en la literatura de Vallejo. En
sus escritos periodísticos los argumentos paralelos trascienden frenéticamente
como en “Autopsia del surrealismo” resulta un texto muy iluminador y coincide,
además, con la postura asumida por los literatos latinoamericanos de la época.
Moderando el concepto de las maravillas surrealistas, de modo que el
cuestionamiento sobre la ideología, emplea una función de modelo cultural
dominante, detallando un aspecto resaltante en las crónicas de Vallejo. En
conjunto, la narrativa vallejiana puede tener menor valor que su poesía y esto
es algo que puede decirse sin exagerar con la subjetividad; sin embargo las
tensiones que existen en su prosa arrojan muchos signos sobre la
intelectualidad y espiritualidad del autor. César Vallejo no solo forma parte
de la poesía, o la poesía formó parte de él, también dejó un legado de
indudable exquisitez en su narrativa, logrando ser un escritor explorador de la
tan inexplorable jungla literaria.
ANÓNIMO
Soy un fantasma
que se acurruca
en el vientre
de una pared,
y baja por el
vacío
haciendo un
zigzag
quedándome solo
con mi propia
sombra.
Soy un poema
que se escribe
solo
y persigue al
verso desnudo
en playas de
letras desiertas.
Soy un pisco
danzante
que espera
embriagar a las estrellas
y a las nubes
para que
descifren su secreto.
Vivo en montañas
y cavernas,
en ciudades de
piedra
que a veces se
convierten en hojalata.
Vivo en bosques
nocturnos,
en libros, en
dorsos de mujeres,
en cartas en
blanco.
Bailo al ritmo
de la noche
bajo miradas
penetrantes
que forman los
astros en su travesía.
VENTANA INFINITA
Contemplo la
ventana vacía,
sin aire,
donde los
segundos nacen y mueren
a cada instante.
Es una ventana
al vacío,
una brizna del
infinito,
suculenta en la
corteza de los árboles,
envuelta por el
cortejo de los gorriones
que admiro desde
mi ventana.
Las
palpitaciones extrañas
duermen en el
paraíso de un corsario
sitio desdentado
donde las horas
son cementerios de tiempo
y las luces ya
no se las oyen
porque perdieron
el brillo.
Desde mi ventana
la crudeza
se cocina
lentamente
con el fuego
envejecido,
y el desdén induce
a la súplica a arrodillarse.
Descuajar el
viento aferrado
al rozar los
rostros más frágiles
y fraguar la
herida abierta
en tiempos
interminables.
Los mamíferos
huyen de mi ventana
para embriagarse
y escuchar al
ruido.
Solo quedan los
seres invisibles
naufragando en
mi ventana.
GOTAS DE FUEGO
I
Y en esta mañana
Que asciende con
velas prendidas dentro
De los vestigios
tormentosos de las tardes,
Tu recuerdo
prende todos los mecheros
Desdibujados por
las olas del olvido
Que crece en
telas semi rasgadas
Con el viento
frenético
De los
incansables látigos
Que asumen junto
a mi piel
Los destrozos
desvanecidos
De libélulas que
con sus alas forman soles,
Esos soles
perdidos en esas mañanas de escaramuza,
Divulgados por
nuestros oídos
Que fueron
frotándose en la lluvia.
Te mirabas
dentro del bosque
Entre vidrios
consumidos
Entre hojas
secas
En su danza
crecías
Oscilando tu
belleza aterradora a los insectos.
II
Otra madrugada
con los pies fríos,
El aire
desciende por toda tu piel,
Tu voz es un
espiral que sumerge
En las palabras.
La vereda de tu
casa se ha extasiado de mentiras,
Tu fuego son
gotas que brotan las palmas de tus manos.
Mi locura por
tenerte antes que llegue el Sol.
III
¡Vuela!
Como si fueras
la única
Con esas alas de
madera
Bifurcando al
resto
(No te he
presionado lo suficiente
Para saber tu
néctar de flor).
¡Vuela!
Ofreciendo tus
alas a los árboles
Disolviendo tu
frescura
Con los
caracoles inverosímiles.
Asumiendo el
duelo
De los cadáveres
frescos de la noche
Vislumbrados por
la mirada de los búhos
Oscilándose a
gargantas de barro.
IV
¡Caes!
Con la lluvia.
La tierra
Sitio perfecto
Para soñar.
Doan
Ortiz Zamora (Cajamarca, 1988). Poeta peruano.
Estudió Ingeniería de Sistemas en la Universidad Nacional de Cajamarca. Ha
publicado Gotas de Fuego (2007).
Actualmente es Director del Diario El Cumbe.
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