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Mostrando entradas con la etiqueta Literatura de Cajamarca. Mostrar todas las entradas
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EL ELEMENTO más antiguo del carnaval cajamarquino es el personaje disfrazado, lo que hoy se conoce como miembro de las patrullas. Este elemento proviene del carnaval colonial, importado de la Europa medieval. Eran estos personajes disfrazados quienes celebraban el carnaval en las calles y desde los barrios, probablemente de origen popular (barrios que en la Colonia eran de indios y luego de mestizos). De manera anónima, rompían las normas sociales y se desahogaban durante los días previos a la Cuaresma.

Junto a estos grupos populares que salían espontáneamente a las calles (y que entre ellos se enfrentaban a través de férreos combatientes, sobre todo entre los barrios Cumbe Mayo y San Pedro) coexistía el carnaval de las élites: el de los hacendados y comerciantes, quienes celebraban a puerta cerrada, en bailes privados, aunque también disfrazados, al igual que las patrullas. Ambos carnavales (el popular y el de las élites) convivieron sin mezclarse hasta la segunda mitad del siglo XX, cuando, poco a poco, las jerarquías rígidas entre las clases sociales comenzaron a disolverse.

En la década de 1920, el presidente Leguía implementó el carnaval como una fiesta nacional, bajo el modelo del carnaval italiano. Este modelo fue entonces importado a Cajamarca. Así se organizó un día central: el corso (término italiano), que se convirtió en la columna vertebral de la festividad. Aparecieron la figura de la reina, los carros alegóricos, las comparsas y las bandas musicales que acompañaban los desfiles. Sin embargo, seguía siendo un carnaval organizado por las élites. Probablemente, esta forma de carnaval atravesó una crisis durante algunos años, ligada a los cambios sociales y económicos que experimentaba el Perú.

Mientras en Lima el carnaval fue prohibido en la década de 1950 (debido a su masificación y a los excesos que derivaban en hechos violentos), en Cajamarca ocurrió lo contrario. La intensa migración del campo a la ciudad en esos años trajo consigo tradiciones y costumbres rurales, como la música campesina (con las coplas y el uso de la guitarra de Namora, por ejemplo), la chicha de jora y el chicharrón, que dieron un nuevo impulso al carnaval y generaron una fusión cultural que perdura hasta hoy. En efecto, fue don Guillermo quien tomó estos elementos para crear la música del carnaval.

En ese contexto, la municipalidad asumió un rol más activo, organizando concursos de coplas, comparsas y reinas, que continúan realizándose hasta la actualidad (no se descarta que ello haya estado influido por el gobierno de Velasco, cuyas políticas promovieron la reivindicación cultural). Asimismo, la figura del Ño Carnavalón, aunque provenía desde mucho antes, se consolidó como el día de la pintura.

De esta manera, mientras en Lima se gestaban la música y las fiestas chicha a partir de la migración masiva de las regiones (que a la postre se convertirían en un símbolo identitario del llamado “desborde popular”) en Cajamarca se desarrolló un proceso similar, pero en torno al carnaval. Así, el carnaval se convirtió en un símbolo identitario de la localidad.

En la actualidad, el carnaval ha experimentado nuevas transformaciones. Junto a los grupos musicales tradicionales (con orígenes y estilo rurales) han surgido agrupaciones con instrumentos de banda (tarola, bombo y trompeta), probablemente influenciadas por las bandas escolares y los grupos de rock de la década de 1990. La municipalidad también ha institucionalizado la guerra de globos en fechas previas, una práctica que antes era más espontánea. A ello se suman las fiestas con grupos de salsa y cumbia en la Recoleta.

Hoy, el carnaval se ha masificado y atraviesa problemas similares a los que se vivieron en Lima en su momento (década de 1950), situación que llevó a su prohibición: registra una gran afluencia tanto de ciudadanos cajamarquinos (muchos de ellos migrantes recientes provenientes de zonas cercanas) como de turistas, y se ha convertido en una fiesta sin control. Además, presenta serios problemas de organización.


*

Referencias

Archivo fotográfico de Barrantes, Gabriel. Archivo Regional de Cajamarca. Digitalizado por Irma Cabrera.

Busse, Mónica. De oropeles y abandonos. 1992.

Chávez, Karla. Estudio intergeneracional sobre los cambios referidos al carnaval cajamarquino. Tesis de pregrado, UNC, 2019.

Dioses Ortiz, Estephani. Políticas culturales del gobierno de  Velasco Alvarado (1968–1975), tesis de pregrado. Piura: UP.

Historia del carnaval. Sucedió en el Perú, de TV Perú.

León, Carlos. Carnavalito… en mi tierra… ¡lo más bonito!, Cajamarca: MPC, 2015.

Matos, José. Desborde popular y crisis del Estado. Lima: IEP. 1984.

Quiroz, Eugenia. La copla cajamarquina: las voces del carnaval. Tesis de pregrado, UNMSM, 1997.

El antiguo carnaval limeño. Lima: Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS).


**

Carlos Reyes Álvarez (Cajamarca) es Maestro en Historia por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO, Ecuador). Ha publicado En torno a Pedro Zulen (2012), Poesía filosófica en Notas sobre el paisaje de la sierra de Mariano Iberico (2019) y La disputa por Cajamarca, ¿pueblo de indios o villa de españoles?, siglo XVII (2025).



*Selección de Jack Farfán Cedrón

¿SOY ÁRBOL?
V
Como si escribiéramos para encontrarnos
Y nunca hallamos la palabra.

Mas es el olvido un instrumento
Y la desesperación nuestro lugar.

Una imagen anda desnuda tras la apariencia
Extraviados ante lo esencial
Desprovistos de entendimiento
Desconocidos e irreconocibles
Pero cómo distinguir si no ves nada
O definir para luego dudar
Una sombra se hace añicos
En ese espejo de la locura nos queremos mirar.

Mas es la soledad un instrumento
Y el desasosiego nuestro lugar.

Oyes la súplica pero no hay atención
Y caes y vuelves a caer
Enredado en tu desconocido ser
Una habitación llevas en el pensamiento
¿Quiénes la habitan?
Viejas ilusiones nunca nos abandonan
Y qué decir de la multitud
Escaso es el tiempo para despertar.

Como si escribiéramos para encontrarnos
Y la palabra no nos halla.

Mas es el pensamiento un diccionario
El corazón un verdadero guía.

¡No huyas! allá la muerte
¡No caigas! aquí la vida.

Un hoyo insondable es la angustia
A diario una existencia se precipita
palabra por palabra, vacías.


¿SOY ÁRBOL PORQUE ME DEFINE LA PIEDRA?
Despertará
y no encontrará un cuerpo
sino un charco
se mirará como antaño
ya no en el cuerpo
mas su reflejo habrá desaparecido
un cielo profundo...


MANO DE PINTOR
V
Escribir como naciendo
En el lugar del corazón
Un ojo se abre una rosa
Más alta que la nube
Más baja que la profundidad
Se halla el sentido.

XII
Más allá
Cuando las flores se encienden
Hay una sombra que nos siente latir
Abre mi mundo como si desnudaras a la persona amada
Ábrelo como si ya abierto un libro
Como si al abrir tus brazos me rodearas
Allá está el silencio e inclina su espanto a una olla, de miedo, fría
Es verdad, aquí la lluvia despierta al anochecer
Nos cubre con las frazadas del tiempo.

Nos callamos
Destapamos hasta la última cicatriz de barro
No he sabido amar, olas que se avientan a tu cintura
En esta tierra donde el mar está lejano
Lejana como una estrella la mar
Como una ciudad de la que huimos

Atados bajo los lobos que aúllan una luna sin noche
Sin otros rostros que los que tenemos en los espejos
No sabré quererte, el viento se viste de cortinas
Atrás, otros cadáveres se ríen de la belleza.

Y no soy más que el vocablo de madera
Gritado por cientos de labios
Cercanos de nuestros confines
Donde sus túnicas nuestros valles se desvisten
Ámame, las hormigas se desprendían,
Como una lluvia de arena, de tu espalda, olvidadas.

XVII
De colores el pensamiento
De colores en una risa que muestra la verdad
Atada a un viento que corre cabalgado en una abeja
Llevado al mundo de los cielos que giran en un ojo
Mirando un anciano su mano arrugada
Triste cae en ese mundo una pena desde las grietas
Desde un corazón que late clavado en un Dios
Que se ha ido sin pensar si cerró la puerta
De la casa anochecida en un calos de fresas
Las moscas sentadas a la mesa
Escuchando una canción en lo alto de sus pestañas
Parpadean un poco y luego derretidas en hojas
Es otoño en mi rostro y los árboles se dejan sin labios.


***
Paúl Mendoza Malaver (Cajamarca, 1983)  fue seminarista en el Seminario San Agustín en Lima y estudió en el Instituto Superior Superior Pedagógico Hno. Victorino Elorz Goicoechea de Cajamarca, donde se graduó como profesor de Comunicación. Parte de su producción lírica y ensayística ha sido publicada en el diario La Industria, de Trujillo; Kcreatinn y Pluma de viento. Ha publicado Espejo ramaje (2008). 



Dos libros recuerdan la presencia en Cajamarca del Conde de Lemos, como se hacía llamar el gran escritor iqueño Abraham Valdelomar (Pisco, 1888 - Huamanga, 1919). Valdelomar, con su célebre cuento El Caballero Carmelo, era uno de los pioneros del cuento moderno peruano, además de ser conocido como el autor de los poemas Tristitia i El hermano ausente en la cena pascual. Su anunciada visita había generado gran emoción en Cajamarca.
En mayo de 1918 arribó a Trujillo a bordo del vapor 'Ucayali', donde fue recibido cálidamente por la Bohemia de Trujillo i frente a Antenor Orrego, José Eulogio Garrido, Macedonio de la Torre i Federico Esquerre, entre otros, recordó su amistad con Vallejo i ofreció varias conferencias.
El 15 de junio del mismo año llegó a Cajamarca con el objetivo de dar una serie de conferencias de carácter político-cultural. En la ciudad del Cumbe tuvo que prolongar su permanencia por las innumerables muestras de admiración i aprecio que recibió. Su principal anfitriona fue la poetisa Amalia Puga de Losada, a quien acompañó la matrona cajamarquina Paula Iturbe viuda de Iglesias, tal como lo cuenta el historiador cajamarquino Waldemar Espinoza Soriano en su libro Valdelomar en Cajamarca .
El otro libro que reúne una serie de textos i fotografías de la gira de Valdelomar fue escrito por Jesús Cabel i se titula Valdelomar en imágenes, del cual hemos tomado la foto del vate iqueño en el Cuarto del Rescate i el texto correspondiente: 
“El 15 de junio de 1918, Valdelomar llega a Cajamarca. Se aloja en la habitación N° 8 del Hotel Amazonas. Inmediatamente se vinculará con José Mercedes Puga, el alcalde y con Amalia Puga de Losada, poeta y escritora de prestigio nacional, quienes se encargarán de brindarle las facilidades pertinentes para que el viajero cumpla con los objetivos trazados. Será en el Teatro Cajamarca, el 26 de junio, donde Valdelomar protagoniza su primera velada literaria musical. Dice: “[Patria] ten piedad de los que han olvidado el noble sentido de tu himno glorioso: ‘somos libres’, cuando tenemos provincias cautivas; ‘somos libres’, cuando en nuestra sierra hay esclavos y no hay escuelas; ‘somos libres’, cuando en las regiones andinas hay látigo y no hay libros; ‘somos libres’, en el Perú, cuando hay gamonales y no hay ciudadanos”. Luego vendrán sus conferencias dictadas en el Colegio de Belén, sobre “El espíritu y la superioridad de la religión cristiana” y “Los ideales de la Estética Moderna” en el Teatro Cajamarca. La despedida de Valdelomar fue con un banquete ofrecido por la familia Puga, donde asistieron las diferentes personalidades del lugar y los hermanos de la escritora y poeta, obsequiaron a Valdelomar una pluma de oro “para halagar el vivo patrimnio de usted”. 

Algunas de las conferencias que Valdelomar ofreció a lo largo de su gira fueron recogidas en el artículo Disertaciones cívicas y patrióticas con un estudio de Estuardo Núñez publicado en la revista "Fénix", en 1965.

***
Referencias
Espinoza Soriano, W. (2003). “Valdelomar en Cajamarca”. Lima: Universidad Ricardo Palma.
Cabel, J. (2013). “Valdelomar en imágenes”. Lima: Biblioteca Abraham Valdelomar.
Núñez, E. (1965). “Disertaciones cívicas y patrióticas”. En Fénix. Lima: Biblioteca Nacional.


*Selección de Paúl Mendoza Malaver

NAVE
Desaparezco ante los ojos del asombro, a veces he dejado
aureolas, posiblemente observarán después
siluetas.

Para decirlo de alguna manera mis coordenadas son otras.
Partiendo de velocidad cero no tengo distancias,
Este universo es un prisma
en cuyas aristas me muevo, partiendo de C
a C1, C3, vertiginosamente,
y así sucesivamente puedo ir hasta C12.
Aquellos que me construyeron
conocen tan sólo 12 dimensiones.

Y así mis conceptos de distancia empiezan a cambiar,
traduzco la velocidad
en otros ejes
La bellísima sílfide cierra los ojos
Sus enormes pestañas
Son una escultura viviente;
Evocadora sonrisa dibujan sus labios.
Las gotas de su cántaro
Son lluvia de música y cristal…

Pero ahora nos hemos transportado al mundo elemental
superior,
Jano deja oír
su carcajada,
Y es la hora de volver a casa

MITOLOGÍA
Han reinado las tinieblas indefinidamente
Y tú, Viracocha, divinidad elemental,
Has creado los primeros soles,
Has esculpido razas de gigantes pétreos
que se han marchado.

A las figurillas de arcilla
en el País de los Hombres-Pájaros
Les infundías vida.

Y allí han quedado muchos de ellos,
Aún no termina su escultura
de roca volcánica…
Y herramientas de piedra por millares
De repente abandonadas…

¿Qué te hizo cambiar de planes, Viracocha?

Descendiste del Cielo con tus seres de luz
sideral,
Te fuiste por el mar
prometiendo algún día
regresar.

LLEGAR
Pisar un lucero.
Silencio. Silencio. Silencio.
Lejano y cercano el rugido del viento,
sus olas;
Enormes planicies, enormes, enormes.

Después los destellos,
internos / externos,
un raro sentido del tiempo,
una rara especie de descubrimiento.

Inmensidad,
ausencia de todo y de nada,
añoranza nueva,
rumor que va creciendo entre rumor de voces
sin espacio,
sin presencia,
y sin embargo claras.

Pero siempre allá las grandes planicies,
detrás de una grandeza
hay otra grandeza.

Pisar
un
lucero.
descubrir
una
aurora,
llorar la terrible    inmensidad
del anochecer.

POR AHORA
El misterio que dejamos en torno a nuestra existencia
permanecerá en la sombra.
No queremos adhesión a nuestras ideas,
vuestras formas de pensar son suficientes,
como que existen hombres
de los cuales nosotros mismos
tenemos que aprender
y aprehender.

“La cultura de una Red Social,
no puede en un estado de desarrollo armónico
violarse profundamente
con la inserción de injertos
intelectuales foráneos,
sin grandes extorsiones
en su seno”

No queremos adhesiones para nada.
Cada estrella tiene su propia evolución
y revoluciones en torno a su sol.

Y huimos del dintel, de cualquier rol perseguidor,
víctima, o salvador.

Una línea de adhesión hacia nosotros
los podría sumergir en laberintos de angustia.
espejos falsos de choque,
destellos de muerte, utopías

DEBO RESPETAR FIELMENTE
Debo respetar fielmente
mi propia evolución,
la propia evolución de las gentes;
Debo respetar fielmente
mis ideales y leyes
aborígenes.

Debo respetar fielmente
el hecho de que mis hermanos
piensen un tanto o mucho
diferente.
Su diferencia, mi diferencia
su posible indiferencia y la mía
todo su mundo y el mío
otorgan riqueza al mundo.

Debo respetar fielmente
las creencias de los demás
al fin y al cabo,
solamente son creencias,
relativas como la vida.

Debo respetar la raza, el color,
las formas, todo egregor.
Y si quiero corregir errores
aprenderé a hacerlo
con muy suave disuasión,
Debo respetar fielmente
tu mañana, tu tarde, tu noche,
tu día,
todos los días que estamos
juntos
o separados,
tus deslices
y los míos.

Debo respetar
fielmente
tu vida,
mi vida,
la vida

***

Víctor Ricardo Ravines Mondoñedo (Cajamarca, 1949-2005). El Pato Ravines, como era conocido, fue profesor de Lengua y literatura, Filosofía y Ciencias Sociales. Publicó “Aquí y ahora” (1982) y “Expedición a la Tierra” (1991). Desde 1968 hasta el 2005, dirigió el programa radial “Hora seis”, probablemente el primero en difundir, en Cajamarca, un ranking del mejor rock.

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